El sentimiento de las cosas bien hechas

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¿Os acordais de lo que os conté sobre la mujer que tejía mariposas al lado de la parada del autobús?

Os decía que un día me entraron ganas de comprarle una pero no lo hice no sé por que… Llevaba varios días arrepintiéndome porque no había vuelto a verla. Y ayer, quedé con una amiga justo allí al lado, y en cuanto la vi, arrastré a mi amiga hasta la sillita de aquella mujer. Con un amable buenas tardes nos dio la bienvenida a su humilde ‘negocio’. Comencé a inspeccionar todas las mariposas que estaban rigurosamente colocadas sobre aquella sábana blanca. “¡Dios mio, qué difícil…! ¡Son todas preciosas!”, dije. La mujer sonrió y mi amiga y yo estuvimos charlando un rato con ella sobre lo incondicional y valioso que es el amor de y por los padres.

mariposa 1Cuando nos despedimos, me sentí taaaan bien… Sentí que había cumplido algo que llevaba tiempo persiguiendo. Fue como sacarme una espinita que tenía clavada, quería ayudar a esa mujer…

mariposa 2Lo comentaba con mi amiga después. Admiro a la gente que no tiene, o tiene muy poco, que en vez de salir a la calle con un vaso a pedir monedas, intenta ganárselo de alguna manera  con su esfuerzo, con su trabajo, con uno de sus dones… En el caso de esta mujer tejiendo mariposas de ganchillo. Otros cantan en el metro, hacen manualidades con latas de refresco, pintan cuadros con sprays, se disfrazan de estatuas en las calles del centro de Madrid… Seguro que mientras leías se te venían a la cabeza esas personas que alguna vez has visto por la ciudad.

Solo os animo, como ya dije en el post anterior, a que si tenéis un impulso, por ayudar, dar una moneda o sorprender a alguien lo hagáis, no lo dejéis para mañana, porque no se sabe donde podemos estar…

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