La historia de uno de los ‘héroes’ del maratón de Boston, con nombre y apellido

Como cada año, tenía lugar en Boston (EEUU) la tradicional Maratón de Boston, coincidiendo con la celebración del Día del Patriota.

A primera hora de la tarde, hora local, y con miles de participantes atravesando todavía la línea de meta, se produjo la explosión de dos artefactos en el lugar de llegada de los corredores. Minutos más tarde, una tercera explosión sorprendía a las personas que, confundidas trataban de ponerse a salvo y evacuar rápidamente a los heridos.

Poco después, la Policía confirmaba la muerte de tres personas, entre ellas un niño de 8 años; además de más de 140 personas heridas, muchas de ellas mutiladas, 17 de ellos en estado crítico, entre los que se encuentran ocho niños.

El FBI lo ha calificado como “posible ataque terrorista”.

Vídeo de las explosiones en la maratón de Boston (vía The Boston Globe)


Enseguida las noticias de última hora y las fotografías corrieron por las redes sociales, a través de hastags que pedían una oración por Boston. Algunas imágenes resultaban escalofriantes, para mí, personalmente terroríficas, personas con los miembros mutilados, ensangrentados…, la viva imagen del horror que se vivió en los momentos posteriores a las explosiones.

Explosión-en-Boston-Maratón-Dibujando-periodistas.jpg

Fuente: The Boston Globe

Entre todas las personas que ayudaban a toda prisa a evacuar y atender a los heridos se encontraba el protagonista de esta historia, que hemos recogido desde Yahoo noticias.

Se llama Carlos Arrendondo y sabe bien lo que es el dolor y la violencia. En el año 2004, perdió a uno de sus hijos, un marine de la guerra de Irak. Cuando Carlos recibió la noticia, se encerró en su furgoneta con 20 litros de gasolina, y le prendió fuego. De una forma sorprendente, consiguió sobrevivir, y tras replanteárselo, decidió volver a encauzar su vida hacia actos positivos y se hizo activista por la paz. La historia de Carlos no acaba aquí, en el año 2011, otro de sus hijos, Brian, de 24 años, se quitaba la vida tras varios años de depresión por la muerte de su hermano.

Carlos Arredondo - Dibujando periodistas

Fuente: The Boston Globe

Ayer, Carlos Arrendondo, estaba en Boston, porque otro de sus hijos, corredor del maratón, quería dedicarle la carrera a su hermano fallecido en Irak. De repente, lo que parecía ser un día de alegría y fiesta con el deporte se vio nublado por la acción de aun no se sabe quién.

 

Sin dudarlo ni un segundo, el protagonista de esta historia, se puso manos a la obra para ayudar a un joven que había perdido las dos piernas en la explosión, le ató un torniquete y le condujo hacia la línea de meta donde se encontraban los servicios sanitarios que podían atenderle.

 

Gracias a la ayuda de este ‘héroe’ el joven, que se llama Jeff, se recupera en el Hospital de Boston, según un amigo publicaba en la web Reddit.

Este hombre, con sombrero de cowboy, no podía ni imaginar, cuando fue a ver correr a su hijo, lo que iba a acontecer más tarde, y como él tantos y tantos ‘héroes’ anónimos ayudan cada día a salvar vidas de las personas en tragedias como atentados, accidentes de tráfico, explosiones…

Explosión del Maratón de Boston - Dibujando periodistas

Fuente: The Boston Globe

Yo personalmente, no me he encontrado nunca en una situación de este tipo, y no sé si me invadiría el pánico, me quedaría en estado de shock o actuaría sin pensármelo dos veces, es complicado. Recuerdo que el día 11 de marzo de 2004, el día del atentado en los trenes de Madrid yo era muy pequeña, estaba en quinto de primaria, al levantarme por la mañana mis padres estaban muy alterados por algo que estaban escuchando en la radio. Yo no entendía lo que era, hasta que me explicaron que habían estallado varias bombas en distintos trenes de cercanías de Madrid. Yo era pequeña, y claro, no podía hacer nada, más que ir al colegio como un día normal, pero no fue un día normal, en el colegio había un ambiente muy tenso, demasiado, cuando nos enteramos que uno de nuestros profesores iba en esos trenes que explotaron. La preocupación era inmensa, y el ambiente no cambió hasta que no supimos que todos nuestros amigos, familia, conocidos estaban bien. También recuerdo, al llegar a casa a la hora de comer y ver el telediario, la cantidad de gente que se volcó en ese día, minutos después a socorrer con mantas, comida, ayuda médica a los heridos de los trenes. Fue un día que al recordarlo se me ponen los pelos de punta, y me viene las lágrimas a los ojos, porque no me cabe en la cabeza, que seres humanos, como tú y como yo, sean capaces de matar a otros de esa manera, en sus puestos de trabajo, en sus celebraciones, en sus vidas cotidianas… No lo entiendo, y nunca lo entenderé, porque no hay una explicación que justifique eso.

¿Has vivido alguna situación como la del maratón de Boston? ¿Si te vieras involucrado en una situación de este tipo cómo actuarías? ¡Cuéntanoslo en el blog!

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