No todos sabemos parar

Esta historia nos invita a reflexionar.

Un hombre, estaba a punto de tirarse al vacío desde el viaducto de Segovia, en Madrid. Un gran número de personas pasaron al lado de aquella persona, todos miraban y seguían su camino, nadie se paró a evitar que se tirara, excepto Ismael, un cura recién ordenado, que se acercó dónde estaba el hombre, y tras la mampara ganó tiempo hasta que llegó la policía. También Ernesto, un repartidor de publicidad intervino para salvar la vida del protagonista de esta historia. Sin dudarlo saltó el cristal y le agarró, ayudado de otro señor, para que no llevara a cabo su plan de saltar del puente y acabar con su vida.

Viaducto de Segovia - Dibujando periodistas

Solo tres personas fueron capaces de pararse a ayudar a un hombre que estaba a punto de acabar con lo más valioso que tenemos, la vida.

Siempre andamos por la calle distraídos, con la música a tope en los cascos y pensando en la cantidad de cosas que nos esperan al llegar a casa, al trabajo o a la universidad…

No nos fijamos en lo que tenemos a nuestro alrededor, no reparamos en las personas que viajan cada día a nuestro lado en el trayecto de metro, ni en las que nos cruzamos por la calle. Vivimos tan obsesionados con nosotros mismos, que estamos dejando de lado a los demás, y eso, debería preocuparnos. Y lo que es peor, en muchos casos, cuando nos damos cuenta, preferimos no implicarnos, quizá por desconfianza, miedo, o lo que sea…

No pensamos en las consecuencias que pueden tener nuestras acciones para con los demás, tanto en un caso por no fijarnos, como por no querer actuar a tiempo.

Mirad, algo tan simple como ir en el metro por las mañanas, el famoso “dejen salir antes de entrar”, ¿alguien lo cumple? Me pone de los nervios que las personas vayan obcecadas en lo suyo sin mirar alrededor, arrasan contigo si hace falta para entrar primero en el vagón, como si eso fuera a hacerles llegar antes, no sé si eso es educación, respeto o qué, pero la sociedad está muy falta de ello. Este es un ejemplo tonto, en comparación a la noticia que os comentaba antes, pero es el reflejo de los actos cotidianos, en los que saltan a relucir los “valores” de la sociedad.

Si queremos que las cosas cambien, tenemos que empezar a parar. 

Y vosotros…, ¿sois capaces de parar?

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