Por impulsos

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He decidido que a partir de ahora voy a hacer más caso a mis impulsos. Sí, sí, voy a empezar a guiarme más por ellos. Pero oye, no impulsos malos, ni asesinos, ni psicópatas, ni violentos… Nada de eso, que aunque a veces los tenga, no son los que ayudan a seguir cambiando el mundo…

Me refiero a impulsos para sorprender, para ayudar, para alegrar, para crecer…

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Hace ya un tiempo que voy haciendo caso de vez en cuando a estos impulsos. Hace unos días al salir de la oficina al ver el puesto de flores de la esquina me entraron ganas de comprarle a mi madre una rosa. Así, porque sí. Porque me apetecía, y claro, pues le sorprendió, y le alegro recibir ese detalle.

Ayer mismo, al lado de la parada del autobús vi a una mujer sentada en una pequeña silla tejiendo unas mariposas preciosas con hilos de colores muy vivos… Me entró el impulso de comprarle una, por ayudar. Y aun no sé por qué narices no se la compré… Y si os digo la verdad, estoy deseando de volver a verla…

Y como estas situaciones otras tantas, que sin darnos cuenta dejamos pasar…

Hoy al salir de la oficina me ha dado la gana de proponerme seguir más a menudo los impulsos que me den, siempre y cuando sean dirigidos a una buena causa, a ayudar a alguien, o a hacer más felices a los que están a mi alrededor.

¿Qué os parece? ¿Créeis que es necesario seguir ese tipo de impulsos? Y vosotros, ¿hacéis caso de vuestros impulsos?

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